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sábado, 9 de diciembre de 2017

Entrevistando a David Crespo



Hola. Hoy os presentamos a un maravilloso escritor que todos deberíais conocer. Él es una de las nuevas estrellas de este país. Su voz podría cautivar vuestros corazones tanto como cautivó el mío.

Esa persona cautivadora: Quien se esconde tras el escritor

‎¿De pequeño soñabas con ser escritor?

¡No, que va! Yo, como todo el mundo,  quería ser astronauta, lo deseaba de veras. Un día –tendría unos doce años – presenté una redacción, y yo, que no esperaba nada y que me gustaba quedarme solo siempre que podía, me quedé en clase dibujando o leyendo mientras se hacía la ceremonia de entrega. Tuvieron que venir a buscarme a todo correr y dejarme una bata para que no se viera que no llevaba uniforme (odiaba la uniformidad) y poder así recoger el premio.  Ahí fui consciente de que se me daba mejor explicar las cosas por escrito que de cualquier otro modo.

‎¿Crees en el hilo rojo del destino?



Sí, creo que existe un destino más o menos prefijado para todos nosotros y que todo cuanto nos ocurre tiene un motivo que, al principio, tal vez no sepamos comprender, pero que después, y si estamos atentos, vemos que nos lleva hacia algo más grande y por lo general más bonito. El que yo crea en el destino no quiere decir que debamos o que deba esperar a que se sucedan las situaciones con los brazos cruzados. Hay uno o varios momentos en la vida de inflexión, momentos en los que debemos lanzarnos a la piscina. Eso me ocurrió a mí con mi esposa, a ella conmigo y les ocurre también a Kaoru y a Sonoko. Diariamente somos testigos de cosas que aparentemente ocurren sin más, vemos los efectos de unas causas que no encontramos en este plano de la realidad, luego estarán en otro.

‎¿Quienes son tus autores favoritos?

Soseki, Mishima, Kawabata, Proust, Oe, Tanizaki, Dostoievski, Auster, Camus, Twain, Kafka, Mann, Pla, Cela, Delibes... la lista sería muy larga. Hace seis años descubrí a Kirino Natsuo, una escritora desgarradora a quien os recomiendo.

‎¿Que libros sueles leer?



Me nutro sobre todo de novela, aunque he leído y leo ensayo, no en vano, estudié filosofía. Posiblemente no sea bueno pero es raro que lea algo contemporáneo por muy buenas críticas que tenga. En cuestiones de literatura siempre voy a lo seguro y sé que nunca me decepcionaran los clásicos, lo que no quiere decir que no lea jamás nada actual.

‎¿Escuchas música para inspirarte? ¿Piensa que la música ayuda a conectar mejor con uno mismo?

Sí, escucho música para inspirarme. He pasado por muchas etapas y me ha gustado mucho el rock, pero ahora solo escucho jazz y los grandes como Beethoven, Haydn o Mozart y en esto mi mujer ha tenido gran parte de culpa, pues ella es pianista y le encanta el periodo clásico. Recientemente estuvimos viendo al Maestro Dudamel en el Palau de la Música; escuchar en vivo la quinta y la sexta sinfonía de Beethoven es una experiencia por la que deberíamos pasar todos. Sin embargo,  cuando escribo no puedo escuchar otra cosa que no sea el silencio.

¿Alguna vez has llorado mientras escribías?

No, jamás. Pero sí he sentido cierta añoranza o emoción al releer ciertos párrafos.

¿Te consideras romántico?


Sí, soy una persona muy romántica y apasionada. Es necesario serlo si se pretende escribir, o eso creo.

Podrías hablarnos de lo que significa para ti el amor.

El amor es una actitud ante la vida y no solo o únicamente un sentimiento de afinidad o de pasión hacia alguien. 

Estar enamorado significa mirar la vida con los ojos de un niño, sorprenderse por todo cuanto pasa a nuestro alrededor como si nunca lo hubiéramos visto antes. Y eso, por desgracia, se está perdiendo a causa de la vorágine tecnológica que hoy nos invade. Nos hemos acostumbrado a mirar la vida en diferido y a través de pantallas digitales en lugar de saborearla de primera mano y eso, es el fin. ¿Te has fijado en lo que hace ahora la gente en los conciertos? No miran el espectáculo, sino que en ese ansia de guardar o atesorar el presente se lo pierden al mirarlo a través de sus celulares. Es un espectáculo grotesco

Amor significa empaparse de la vida, mezclarse con ella hasta el punto de desaparecer.

El Jardin de Sonoko

¿A qué público recomendarías tu libro?


A todo aquel que tenga sueños y aspiraciones. A todas las personas que crean que existe la magia y otros mundos paralelos que se entrelazan entre sí y que no vemos, pero que nos determinan y podemos sentir si estamos atentos. Creo que es un libro para los lectores sensibles y apasionados con la vida. Aunque es una novela descriptiva, no es explícita, porque prefiero que sea el lector quien rellene los espacios que puedan faltar.

¿Cómo ha reaccionado el publico ante ella?

Pues hay de todo. Hay lectores a los que les ha gustado mucho y otros –sobre todo aquellos que esperaban una historia de amor más convencional– que se sienten más defraudados. Diré que mi idea no fue nunca la de escribir una historia de amor al uso, sino una historia de superación y de búsqueda de uno mismo. Pero creo que es una novela que no deja indiferente y eso es bueno.

¿Por qué decidiste crear una novela ambientada en Japón?



Desde pequeño he sentido una fascinación casi patológica hacia los países asiáticos, pero muy concretamente hacia Japón, lugar al que llegué de la mano de cineastas como Ozu, o Kurosawa cuando apenas tenía quince o dieciséis años. Me sentía cautivado por la narrativa, encuadres y esos planos largos en los que aparentemente no pasa nada, pero donde ocurre de todo. Después, empecé a leer a Mishima, Kawabata o Soseki, descubriendo que la estética que veía en las películas era también apreciable en las palabras de esos maravillosos escritores. Las cosas se fueron encadenando y las referencias saliéndome al paso y sin darme cuenta acabé casándome en Kioto. Sonoko”, es una novela en la que intentó plasmar todas esas influencias aderezándolas con un toque de realismo mágico que encontramos en Murakami, que es otro de mis referentes literarios.



Escribir en o sobre Japón, me sirve además como válvula de escape de todo lo que me parece prosaico y aburrido, que es la vida cotidiana. Al hacerlo, al escribir e inventar historias ambientadas en Kioto, que es la ciudad que conozco un poco, logro viajar de nuevo a todos esos lugares en los que fui feliz y a los que vuelvo físicamente siempre que puedo. No me sentiría cómodo ni estimulado escribiendo acerca de la vida de un barcelonés o de un madrileño porque es algo que tengo demasiado presente. Quizá sienta esa necesidad en otro momento,  no lo sé.

‎¿Qué parte de ti se encuentra en esta novela?

Todo, desde la primera a la última palabra. “Sonokoes una novela que he escrito desde el corazón y en la que he puesto todos mis sentimientos, recuerdos y anhelos.

‎¿Kaoru se parece a ti?



Sí, mucho. Creo que Kaoru representa el tipo de protagonista con el que más cómodo e identificado me siento. Y por eso posiblemente el protagonista de la próxima novela vuelva a ser alguien parecido como él. Me es más fácil escribir partiendo de un personaje que se me parezca. Eso es algo que hacen muchos autores, por ejemplo, me viene a la mente Allen, cuya personalidad siempre aparece en sus cintas. Allen no actúa, hace de sí mismo.

‎¿Consideras que en El jardín de Sonoko sus personajes sufren alguna enfermedad mental?

Bajo mis ojos no. 

Kaoru no es propiamente un enfermo mental, o yo no lo veo así. Es en esencia un ser muy sensible y apasionado que, en un momento difícil de su vida como es la adolescencia, sufre no ya solo un desengaño amoroso, sino una brecha en sus convicciones musicales y artísticas. Kaoru decide primero encerrarse, aislarse del mundo durante años, y después llevar un estricto orden y patrones de conducta rayanos a lo patológico para no tener que enfrentarse a una vida que no comprende, pero sobre todo, para evitar en lo posible que el dolor se repita.  Sí es cierto que sus patrones de conducta parecen los de una persona aquejada de TOC, pero en última instancia se trata de una estrategia más o menos inconsciente para escapar del azar.

Paradójicamente, Sonoko también se ve obligada a encerrarse y a escapar del mundo, pero por causas muy distintas a las de Kaoru en las que no ahondaré para evitar revelar nada a los futuros lectores. Tan solo decir que lo que siente Sonoko hacia Kaoru tiene que ver más con las ganas de vivir que con un amor convencional.

¿Tienes nuevas novelas en mente? Danos una pista.



Sí, claro, siempre tengo en mente nuevos proyectos y estoy trabajando en ello desde que concluí “Sonoko”. Mi proceso creativo es arduo y lento porque no escribo sobre esquemas o estructuras más o menos rígidas. Me dejo llevar en todo momento por los personajes y les permito que vayan haciendo lo que quieran. Por ejemplo, yo me enteré que Kaoru tocaba el piano en el momento que él lo narra, no antes.  A veces las cosas salen bien, pero es fácil que tenga que eliminar muchas otras, volver una y otra vez hacia atrás para que la trama vaya enlazándose y cobrando cierto sentido. 

 

Puedo adelantar que será una historia ambientada nuevamente en Kioto y en la que el protagonista será similar a Kaoru, pero también que habrá magia y algo más de amor. Más a largo plazo estoy plantándome muy seriamente hacer una precuela en la que poder contar la historia de Ikeda Aya, pero también quiero contar lo qué le ocurre a Kaoru después de lo relatado en “Sonoko”, éstos, son proyectos que también me han sugerido algunos lectores.

Japón ante sus ojos

¿Todos los japoneses son capaces de conectar así con los árboles, la tierra, el espíritu de la naturaleza?



No, no lo creo. Kaoru tiene un don único y especial. Ocurre que en Japón existe el shintoismo, una religión que bebe del  taoísmo y el budismo, en la que se da ánima y personifican a las fuerzas de la naturaleza, que es venerada y muy respetada. En Japón se cuidan hasta las piedras y existen jardines zen de roca, llamados “karesansui”,  por cierto, en Kioto hay uno precioso en el templo Ryōan.

¿Qué opinión cree que se tiene en Japón de las personas con enfermedades mentales y de la psicología como tratamiento?

Ese es un tema muy delicado y del que apenas puedo opinar. Pero sí sé que hay dificultad para, por ejemplo, diagnosticar a un Asperger debido a que gran parte de la sintomatología se confunde con la propia idiosincrasia del pueblo japonés. Por otro lado, se trata de un país en el que se cuidan mucho las formas y en el que no es posible decir siempre aquello que piensas o sientes por temor a que alguien pueda ofenderse. Eso, evidentemente, pasa factura a ciertas personas, sobre todo, si son sensibles, y a la postre acaban explotando de una forma u otra. La competitividad, las restricciones emocionales y el perfeccionismo tampoco ayudan. Japón es precioso, pero no es todo como en los animes; y por supuesto, no es lo mismo vivir que ir de visita.

¿Hay mucha discriminación en Japón?

No me considero un experto en el país asiático, sino un amante de la sutileza y elegancia con el que imprimen su literatura y el cine clásico. Aprecio la meticulosidad y el perfeccionismo con la que pueden llegar a hacer las cosas más simples y que paradójicamente, suelen ser también las más complejas. Pero en otros aspectos como en el de la discriminación no quisiera generalizar ni hacer juicios categóricos; y solo puedo hablar de lo que mi mujer me ha ido contando y yo he podido vivir. Creo que, como en casi todas partes, en Japón también existe una cierta discriminación, no ya solo de género, sino racial, y  en este sentido se suele decir que por más años que se viva en Japón, por muchos vínculos que se tengan con el país, el extranjero siempre será “gaijin término algo despectivo con el que se llama a los extranjeros.

Las relaciones entre padres e hijos son muy diferentes a las que entendemos en Occidente?



Completamente distintas. De nuevo, estoy generalizando y eso es algo que no me gusta hacer. Por eso remarco que solo puedo hablar de mi experiencia. Aquí, en España o en los países mediterráneos, se está acostumbrado a: tocarse, gesticular cuando se habla,  gritar y no dejar terminar a un interlocutor a quien miramos directamente a los ojos. En Japón eso no ocurre en las relaciones interpersonales y tampoco en la familia. Es de mala educación mirar a los ojos de manera constante, tocarse y no dejar acabar la frase; eso también tiene su explicación lingüística, y es que en el idioma japonés, uno no sabe hasta el final de la oración cuál será su naturaleza, dado que el verbo va al final. 

Muchas parejas se forman a través de agencias matrimoniales, están tan ocupados y sus  protocolos de interacción son tan restringidos que a veces no les queda otra opción. Es costumbre, además, que el hijo o los hijos contribuyan en la economía del hogar en cuanto tienen edad de trabajar.

Muchisimas gracias por una entrevista tan maravillosa, que sin duda marcará a muchas personas. Las personas especiales dejan huella, y así es este escritor ❤.

Vero y Mayu.

2 comentarios:

  1. A las buenas, nenas.

    En primer lugar, enhorabuena por haber conseguido la entrevista. Me alegro mucho por vosotras ^^.

    Cuando leí su respuesta del hilo rojo del destino y el destino prefijado, fue como ver en mi cabeza una mezcla entre la mentalidad japonesa y la griega... Al menos la antigua, que no sé cómo se toman ellos ahora esas cosas XD.
    Ah, por cierto, no he podido evitar recordar cierta secuencia de un episodio de Bleach donde aparece el hilo rojo del destino. Aunque ese caso, es más bien un lazo XD.

    Qué buen gusto tiene en cuanto a música clásica, eso no se lo puede negar nadie. Aunque yo añadiría a Bach, claro, y sus conciertos de Brandenburgo, sobre todo, los tres primeros XD.

    Su respuesta respecto al amor me gustó mucho y tiene más razón que un santo cuando habla de lo que hace la gente con los móviles en los conciertos. En mi caso, prefiero disfrutar del momento que no andar pendiente del móvil y perderme las cosas.

    Esa mención que hace de Kioto, lugar que me gustaría visitar algún día, ha hecho que piense en el Shinsengumi XDDDDD.

    Me gusta eso de que se deje llevar por los personajes y que sean éstos los que dicten qué tiene que escribir. Al final, siempre hay sorpresas y eso es divertido.

    Lo que dice sobre lo reprimidos que están, la discriminación que existe y esas relaciones tan restringidas dentro de la familia y entre los amigos, demuestra que Japón está bien para ir de visitas, pero no para vivir allí, ya que es una sociedad asfixiante y coercitiva.

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  2. ¿Lo entrevistaste?
    Un verdadero escritor? WOW
    Me gusto mucho conocer el punto de vista del escritor sobre sus personajes porque los creo y no hay nadie mejor que el autor que los conoce mejor. Incluso si los personajes tienen sus propios matices que tal vez solo los lectores que no los conocen pueden comprender.
    Vemos que ama a Japón cuando habla de algunos escritores que prefiere (los nombres son japoneses) pero sobre todo cuando habla sobre el hilo rojo del destino. Me encanta el hecho de que eligió hablar sobre esta tierra que todos aterrizaron más o menos inconscientemente cuando eran niños.
    En el campo musical, no comparto sus gustos, pero aprecio su forma de ver el amor y me encanta el hecho de que es romantico. Para escribir libros en los que emerge un lado romantico debe haber al menos un pequeño xd
    El hecho de que en Japón hay discriminacion y estrictas relaciones familiares ya habia intuido ver el anime y el drama.
    Gracias por compartir esta intervista *-*

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